domingo, 16 de marzo de 2008

Álvaro Bisama
Profesor de Literatura y magíster en Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Chile. Ha trabajado como crítico literario de La Tercera y Qué Pasa. Hoy es columnista de la Revista de Libros de El Mercurio. Tiene tres libros publicados: Zona cero, Postales Urbanas y la novela Caja Negra.

"Esto es un apunte al azar. Antes pensaba que Gonzalo Rojas y Oscar Hahn eran dos poetas excepcionales. Sobre Rojas, me arrepentí hace mucho tiempo: ahora me parece un lagarto preocupado de leer sus greatest hits y esperar que le den premios por el mundo. Ojo, lo de lagarto es por el aspecto reptiliano que ha adquirido en su vejez. Tal vez siempre lo fue, pero ese puede ser un destino posible de los surrealistas, el convertirse en iguanas salidas de otro planeta.
Con Hahn es más complejo: Hahn es un escritor aplicado que tiene un par de libros impecables donde coge la tradición completa de la literatura española y la adapta a su propio presente. O por lo menos, eso creía yo. Mientras más leo, más pienso que la obra de Hahn está sobrevalorada: las citas funcionan como efectos especiales cultos para que los profesores de literatura gringos se exciten, el uso de las formas clásicas ya no sorprende mucho (los poetas de los 90 supieron apropiárselas con habilidad) y todo su rollo erótico y hereje carece de fondo al lado del Maquieira más zombie o del Bertoni más cotidiano. Es raro, pero Oscar Hahn me parece la Soledad Alvear de la literatura chilena: la mejor alumna del curso que cree que debe ser Presidenta de la República. Hahn es más modesto y más amable y menos estridente: apenas el Premio Nacional, que este año entra en competencia. Bueno, lo ganó Rojas, no creo que deba ser un sueño imposible para nadie a estas alturas".


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